-A un año de la desaparición de los estudiantes de aviación en Culiacán, sus familias salieron a las calles exigiendo a la FGE que no archive el caso. Los jóvenes fueron interceptados por un grupo armado en el estacionamiento de su propia escuela-
Hace exactamente un año, José Isaías Ibarra Duarte y David Antonio llegaron al estacionamiento del Colegio del Aire de Sinaloa, en la colonia Guadalupe de Culiacán, y no volvieron a salir. Un grupo de sujetos armados que viajaba en un vehículo blanco los interceptó en ese estacionamiento el 31 de marzo de 2025. Desde ese día, sus familias no han tenido respuesta. Este martes, en el primer aniversario de su desaparición, salieron a marchar. Los estudiantes de aviación desaparecidos en Culiacán tienen madres que no van a quedarse calladas.
La marcha arrancó a las 9:00 horas desde la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y avanzó hacia las oficinas de la Fiscalía General del Estado en el Desarrollo Urbano Tres Ríos. Graciela Duarte, madre de José Isaías, fue directa al describir a su hijo y a su compañero: estudiantes, jóvenes que querían ser pilotos, sin ningún vínculo con la violencia que los tragó. «Venimos a un año de la desaparición forzada de nuestros hijos que fueron privados de la libertad llegando a la escuela de aviación. No se llevaron maleantes», dijo frente a las cámaras con una claridad que no necesita adornos. Su exigencia es concreta: que la FGE y el Gobierno de Sinaloa no den carpetazo al caso y que las investigaciones avancen con resultados reales.
La marcha no fue solo de dos familias. Al contingente se sumaron familiares de otros desaparecidos en Sinaloa: Óscar Darian Cervantes Sainz, visto por última vez el 10 de enero de 2025 en Culiacán; José Gonzalo Flores Molinares, desaparecido el 20 de febrero de este año; Jesús Tomás Félix Félix, quien no aparece desde el 1 de noviembre de 2024; y Manuel Alberto Cerecer Beltrán, cuyo último registro es del 29 de enero de 2026. Nombres distintos, historias distintas, la misma pared de silencio institucional. Al llegar a las instalaciones de la FGE, los manifestantes entraron al inmueble y accedieron sin autorización al auditorio para exigir ser atendidos por alguna autoridad del organismo. La paciencia de un año tiene sus límites.
El contexto en el que ocurre esta marcha no es menor. Entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026, la Fiscalía General del Estado abrió 204 carpetas de investigación por el delito de privación de la libertad personal en Sinaloa. Doscientas cuatro. En dos meses. Esa cifra habla de la dimensión del problema de desapariciones en el estado y de la brecha que existe entre el número de casos registrados y la capacidad o voluntad institucional de resolverlos. Los estudiantes de aviación desaparecidos en Culiacán son dos de esos expedientes. Sus familias marchan para que no se conviertan en un número más en una estadística que nadie lee.
Un año después, José Isaías y David Antonio siguen sin aparecer. Sus familias llegaron este martes hasta la puerta de la FGE para recordarle a la institución que detrás de cada carpeta hay una madre que no ha dormido bien en 365 días. Los estudiantes de aviación desaparecidos en Culiacán no eran maleantes, como dijo su madre. Eran jóvenes que querían volar. Alguien sabe dónde están.
